ASCENSIÓN AL TECHO DE LA PENÍNSULA
El
Mulhacén, con una
altitud de 3.478,6
metros sobre el nivel del mar, es el pico más alto de la península
ibérica y el segundo
de España. Forma parte del Parque Nacional de Sierra Nevada,
enclavado en la provincia de Granada, en el sur peninsular, en la
cordillera Penibética. Su nombre viene de Muley Hacén,
castellanización del nombre de Mulay Hasan, antepenúltimo rey
nazarí de Granada en el siglo XV, del que se dice fue enterrado en
esta montaña.
Aunque
su altura no es excepcional, el Mulhacén es el pico más alto de
Europa fuera del Cáucaso y los Alpes (las Islas Canarias y
Groenlandia, con picos más altos, pertenecen políticamente a
Europa, pero geográficamente son parte de África y Norteamérica,
respectivamente). Es también el tercer
pico más prominente de Europa Occidental (continental), después del
Mont Blanc y el Monte Etna y ocupa el puesto 64 en la clasificación
mundial de prominencia. El pico no es espectacular en términos de
accesibilidad o relieve. El lado Sur de la montaña es suave y no
presenta retos técnicos, al igual que en el caso de lado Oeste, de
acceso más corto aunque más abrupto. Las caras Norte y Este, sin
embargo, presentan tajos que las hacen practicables sólo por
expertos montañeros.
El
Mulhacén puede escalarse en un sólo día desde los pueblos de
Capileira o Trevélez (superando en ambos casos un desnivel superior
a los 2.000 m. de altura), pero es más común pasar una noche en el
refugio de montaña de Poqueira o en el vivac de la Caldera, al
oeste, junto a la laguna de este mismo nombre.
Cara Oeste del Mulhacén.
Esta
es la descripción que nos ofrece la enciclopedia libre de el
Mulhacén. Pués bien, el pasado 31 de Agosto decidimos subirlo por
el itinerario aconsejado para realizarlo en verano, se necesitan
al menos dos días, el equipo técnico correspondiente y un estado
físico medianamente adecuado.
Comenzamos
desde la Hoya de la Mora (2,556 m), salimos a 18 h aproximadamente,
las condiciones climáticas no son las mejores, pero las previsiones
consultadas , aseguran que cambiarán a lo largo de la tarde noche.
El
primer tramo del itinerario es de los más duros de todo el
recorrido. Comenzamos a caminar dejando a nuestra izquierda, el ya
en ruinas antiguo observatorio astronómico del Morrón del Trigo,
pasamos por la Virgen de las Nieves y enfilamos la subida de toda la
Loma de Cauchiles. A nuestra derecha queda la estación de esquí
Solynieve; podemos observar los remontes, la estación de
Borreguiles, el Radio Telescopio del IRAM y el Observatorio
Astronómico un poco más adelante.
Las
Subida suaviza cuando alcanzamos las Posiciones del Veleta, desde ahí
giramos hacia la derecha por la antigua carretera que sube al Veleta,
de la que se dice que es la más alta de Europa, desde aquí tenemos
unas vistas excepcionales de la Laguna-embalse de la Yeguas, de la
Estación de Esquí, de Granada y de toda su Vega. Seguimos andando
hasta toparnos con el cruce del carril que nos conduce al Collado de
la Carihuela, donde se encuentra el Refugio Vivac del mismo nombre.
Subiendo la Loma de Cauchiles.
Camino hacia Collado de la Carihuela.
Una
vez pasado el collado, nos topamos con la cara sur, una de las
mayores sorpresas que nos llevamos es ver que el nevero de la
Carihuela, de difícil paso en otras ocasiones, ha desaparecido
totalmente. Ha sido un año de pocas precipitaciones, caluroso y
estamos al final del verano, excusas para algunos y realidad del
Cambio Climático para nosotros.
Desde
aquí, apreciamos una magnifica vista del Valle del Poqueira, en cuya
cabecera se asienta la Laguna de Aguas Verdes, sus aguas constituyen
el nacimiento del río Veleta. Un poco más hacia la izquierda se ven
los Lagunillos del Púlpito y más al fondo la Laguna de las Cabras.
Seguimos
caminando, pasamos el Collado del Lobo, y enfilamos hacia el paso de
los Raspones de Río Seco, formación fácilmente reconocible por su
curiosa forma de serrucho. Justo al pasar los Rapones, el viento
comienza a soplar con más fuerza, la niebla aparece y provoca un
curioso efecto por encima de los Crestones de Ríos Seco. Si miramos
hacia abajo vemos la Laguna y los Lagunillos de Río Seco. En la
orilla de esta Laguna hubo en su día un refugio, el de Félix Méndez
(o de Río Seco), este se derruyó hace algún tiempo junto a otros,
en la política del Parque Nacional de eliminar el montañismo
horizontal, que desde mi punto de vista fue una decisión acertada.
Laguna de Aguas Verdes.
Aproximadamente
un kilómetro después de los Raspones nos encontramos la senda de
Loma Pelá, que decidimos ignorar y seguir por la pista. La principal
razón de esta decisión es que comienza a anochecer y la visibilidad
no es buena, además sigue soplando el viento con fuerza y el sendero
de bajada a la Laguna de la Caldera es muy escarpado. Bordeando Loma
Pelá se nos hace de noche, tras rebasar la curva donde está situado
el Refugio de Villa Vientos, vemos por fin la inmensa y luminosa Luna
que nos acompañará toda la noche. Tomamos dirección hacia el
Refugio de la Caldera, enfrente la silueta nocturna del Mulhacén
delatada por la luz de una gran Luna llena.
Llegamos
a la Laguna de La Caldera, no tenemos tiendas de campaña, nuestra
idea es dormir en algún vivac de los que hay por aquí, solamente
con los sacos a pesar de las previsiones meteorológicas, que para
esta noche dan temperaturas bajo cero. Después de cenar algo y tomar
una taza de consomé caliente nos metemos en los sacos a dormir.
La
noche ventosa, el frío, la Luna y algún que otro incidente sin
importancia, nos conducen hasta las 7 de mañana, hora en la que
decidimos levantar el campamento para afrontar el último tramo hasta
la cima del Rey.
Silueta nocturna del Mulhacén.
Vivaqueando.
Vivac donde pasamos la noche.
Subimos
por la cara Oeste, es de día pero no vemos el sol, tapado por toda
la loma del majestuoso pico. Este tramo es muy escarpado, el sendero
sube casi en linea recta por toda la loma. Hay que andar con
cuidado, estamos a más de 3,000 metros y en poco más de un
kilómetro subimos 400 metros más de desnivel; la variación de la
presión y el descenso del nivel de oxigeno junto con la dureza del
terreno pueden provocarnos el denominado “mal de altura”.
Despacio pero con paso seguro conseguimos alcanzar la cima, entonces
es cuando se desatan una cantidad innumerable de sensaciones que no
se pueden explicar, solo se pueden sentir cuando cumples el objetivo
de llegar al punto más alto de la Península.
La sombra del Rey sobre la Caldera.
En la cumbre.
Tocando el cielo.
La
panorámica desde la cima es impresionante, el Puntal de Vacares, la
Alcazaba o el Puntal de Siete Lagunas, son algunos de los picos que
se ven hacia el Este. Por el Oeste, como no, El Veleta, El Cerro de
los Machos o el Caballo, y al fondo Sierra Tejeda, con la Maroma al
frente. Si nos asomamos desde el punto geodésico de la cima por la
escarpada cara norte, vemos abajo la Laguna de Mosca, de la que se
dice que es una de las bonitas de Sierra Nevada, ya que juega con
ventaja por el entorno que la rodea.
Laguna de la Mosca.
Nubes.
Bajando del Mulhacén
Después
de las fotos de rigor, comenzamos el descenso, y la fuerte pendiente
hace que las rodillas se resientan. Todo el camino de vuelta lo
haremos por el mismo sitio que hemos venido. Aunque ahora el día
está totalmente despejado y podemos disfrutar mejor de las
esplendidas vistas de la cara sur de Sierra Nevada.