viernes, 14 de septiembre de 2012



ASCENSIÓN AL TECHO DE LA PENÍNSULA


El Mulhacén, con una altitud de 3.478,6 metros sobre el nivel del mar, es el pico más alto de la península ibérica y el segundo de España. Forma parte del Parque Nacional de Sierra Nevada, enclavado en la provincia de Granada, en el sur peninsular, en la cordillera Penibética. Su nombre viene de Muley Hacén, castellanización del nombre de Mulay Hasan, antepenúltimo rey nazarí de Granada en el siglo XV, del que se dice fue enterrado en esta montaña.
Aunque su altura no es excepcional, el Mulhacén es el pico más alto de Europa fuera del Cáucaso y los Alpes (las Islas Canarias y Groenlandia, con picos más altos, pertenecen políticamente a Europa, pero geográficamente son parte de África y Norteamérica, respectivamente). Es también el tercer pico más prominente de Europa Occidental (continental), después del Mont Blanc y el Monte Etna y ocupa el puesto 64 en la clasificación mundial de prominencia. El pico no es espectacular en términos de accesibilidad o relieve. El lado Sur de la montaña es suave y no presenta retos técnicos, al igual que en el caso de lado Oeste, de acceso más corto aunque más abrupto. Las caras Norte y Este, sin embargo, presentan tajos que las hacen practicables sólo por expertos montañeros.
El Mulhacén puede escalarse en un sólo día desde los pueblos de Capileira o Trevélez (superando en ambos casos un desnivel superior a los 2.000 m. de altura), pero es más común pasar una noche en el refugio de montaña de Poqueira o en el vivac de la Caldera, al oeste, junto a la laguna de este mismo nombre. 

Cara Oeste del Mulhacén. 
 
Esta es la descripción que nos ofrece la enciclopedia libre de el Mulhacén. Pués bien, el pasado 31 de Agosto decidimos subirlo por el itinerario aconsejado para realizarlo en verano, se necesitan al menos dos días, el equipo técnico correspondiente y un estado físico medianamente adecuado.
Comenzamos desde la Hoya de la Mora (2,556 m), salimos a 18 h aproximadamente, las condiciones climáticas no son las mejores, pero las previsiones consultadas , aseguran que cambiarán a lo largo de la tarde noche.

El primer tramo del itinerario es de los más duros de todo el recorrido. Comenzamos a caminar dejando a nuestra izquierda, el ya en ruinas antiguo observatorio astronómico del Morrón del Trigo, pasamos por la Virgen de las Nieves y enfilamos la subida de toda la Loma de Cauchiles. A nuestra derecha queda la estación de esquí Solynieve; podemos observar los remontes, la estación de Borreguiles, el Radio Telescopio del IRAM y el Observatorio Astronómico un poco más adelante.

Las Subida suaviza cuando alcanzamos las Posiciones del Veleta, desde ahí giramos hacia la derecha por la antigua carretera que sube al Veleta, de la que se dice que es la más alta de Europa, desde aquí tenemos unas vistas excepcionales de la Laguna-embalse de la Yeguas, de la Estación de Esquí, de Granada y de toda su Vega. Seguimos andando hasta toparnos con el cruce del carril que nos conduce al Collado de la Carihuela, donde se encuentra el Refugio Vivac del mismo nombre.

Subiendo la Loma de Cauchiles.

Camino hacia Collado de la Carihuela.

Una vez pasado el collado, nos topamos con la cara sur, una de las mayores sorpresas que nos llevamos es ver que el nevero de la Carihuela, de difícil paso en otras ocasiones, ha desaparecido totalmente. Ha sido un año de pocas precipitaciones, caluroso y estamos al final del verano, excusas para algunos y realidad del Cambio Climático para nosotros.
Desde aquí, apreciamos una magnifica vista del Valle del Poqueira, en cuya cabecera se asienta la Laguna de Aguas Verdes, sus aguas constituyen el nacimiento del río Veleta. Un poco más hacia la izquierda se ven los Lagunillos del Púlpito y más al fondo la Laguna de las Cabras.

Seguimos caminando, pasamos el Collado del Lobo, y enfilamos hacia el paso de los Raspones de Río Seco, formación fácilmente reconocible por su curiosa forma de serrucho. Justo al pasar los Rapones, el viento comienza a soplar con más fuerza, la niebla aparece y provoca un curioso efecto por encima de los Crestones de Ríos Seco. Si miramos hacia abajo vemos la Laguna y los Lagunillos de Río Seco. En la orilla de esta Laguna hubo en su día un refugio, el de Félix Méndez (o de Río Seco), este se derruyó hace algún tiempo junto a otros, en la política del Parque Nacional de eliminar el montañismo horizontal, que desde mi punto de vista fue una decisión acertada.

 Laguna de Aguas Verdes.

Valle del Poqueira.

Laguna de Río Seco

Aproximadamente un kilómetro después de los Raspones nos encontramos la senda de Loma Pelá, que decidimos ignorar y seguir por la pista. La principal razón de esta decisión es que comienza a anochecer y la visibilidad no es buena, además sigue soplando el viento con fuerza y el sendero de bajada a la Laguna de la Caldera es muy escarpado. Bordeando Loma Pelá se nos hace de noche, tras rebasar la curva donde está situado el Refugio de Villa Vientos, vemos por fin la inmensa y luminosa Luna que nos acompañará toda la noche. Tomamos dirección hacia el Refugio de la Caldera, enfrente la silueta nocturna del Mulhacén delatada por la luz de una gran Luna llena.

Llegamos a la Laguna de La Caldera, no tenemos tiendas de campaña, nuestra idea es dormir en algún vivac de los que hay por aquí, solamente con los sacos a pesar de las previsiones meteorológicas, que para esta noche dan temperaturas bajo cero. Después de cenar algo y tomar una taza de consomé caliente nos metemos en los sacos a dormir. 
 
La noche ventosa, el frío, la Luna y algún que otro incidente sin importancia, nos conducen hasta las 7 de mañana, hora en la que decidimos levantar el campamento para afrontar el último tramo hasta la cima del Rey.

Silueta nocturna del Mulhacén.

 Vivaqueando.

Vivac donde pasamos la noche. 

Subimos por la cara Oeste, es de día pero no vemos el sol, tapado por toda la loma del majestuoso pico. Este tramo es muy escarpado, el sendero sube casi en linea recta por toda la loma. Hay que andar con cuidado, estamos a más de 3,000 metros y en poco más de un kilómetro subimos 400 metros más de desnivel; la variación de la presión y el descenso del nivel de oxigeno junto con la dureza del terreno pueden provocarnos el denominado “mal de altura”. Despacio pero con paso seguro conseguimos alcanzar la cima, entonces es cuando se desatan una cantidad innumerable de sensaciones que no se pueden explicar, solo se pueden sentir cuando cumples el objetivo de llegar al punto más alto de la Península.

La sombra del Rey sobre la Caldera.

En la cumbre.
 
Tocando el cielo.
 
 La panorámica desde la cima es impresionante, el Puntal de Vacares, la Alcazaba o el Puntal de Siete Lagunas, son algunos de los picos que se ven hacia el Este. Por el Oeste, como no, El Veleta, El Cerro de los Machos o el Caballo, y al fondo Sierra Tejeda, con la Maroma al frente. Si nos asomamos desde el punto geodésico de la cima por la escarpada cara norte, vemos abajo la Laguna de Mosca, de la que se dice que es una de las bonitas de Sierra Nevada, ya que juega con ventaja por el entorno que la rodea. 
 
Laguna de la Mosca.
 
Nubes. 
 
Bajando del Mulhacén 
 
Después de las fotos de rigor, comenzamos el descenso, y la fuerte pendiente hace que las rodillas se resientan. Todo el camino de vuelta lo haremos por el mismo sitio que hemos venido. Aunque ahora el día está totalmente despejado y podemos disfrutar mejor de las esplendidas vistas de la cara sur de Sierra Nevada.