Quedamos en Trevelez (1480 m.), llegamos desde Granada Tania, Lukas y yo, en la plaza que hay a la entrada del pueblo nos esperan nuestros compañeros de ruta, Pablo, Nuria y Basilio, este último es la primera vez que hace una salida de estas dimensiones, y se estrenará a lo grande…
Subimos al Barrio Medio donde dejamos los coches (hay aparcamientos públicos) ahí es donde comienza nuestro track. Salimos del pueblo por sus sinuosas y estrechas callejuelas, con sus paredes encaladas adornadas con hermosas gitanillas y coloridos geranios, no antes sin pasar por la “Panadería Federico” para comprar algún dulce como desayuno (todos los bares están cerrados) y dejar encargadas un par de hogazas para recoger a la vuelta. Más adelante, pasamos por el Ayuntamiento y por un precioso lavadero público que se conserva en perfecto estado.
Aprovechando el fresco de las primeras horas del día comenzamos a caminar. Los primeros kilómetros del sendero son empedrados y un poco incómodos, estos trascurren entre moreras, nogales y algunas higueras; muchos cercados de ganado, vacas, caballos, cabras, ovejas…y por supuesto pequeños cortijos de piedra de singular construcción, típica de las Alpujarras.
Tras más de una hora andando, el sendero se vuelve más pendiente, seco y polvoriento, zigzagueando bastante. Por aquí ganamos bastante altura, luego llaneamos un poco pasando por Acequia Gorda custodiada en ambos flancos por juncos, helechos y majuelos. Volvemos a encontrarnos otro repecho para ir rodeando La Cresta de Los Posteros hasta encontrarnos con una Era y un pequeño refugio de ganaderos, desde allí se extiende una pequeña llanura con pastos y pequeños riachuelos que la atraviesan, estamos en el paraje conocido como la Campichuela (2.400 m.). Aquí haremos un alto en camino para reponer fuerzas, beber agua y comer algo.
Continuamos andado y poco después ya se avistan las Chorreras Negras, con el Mulhacén (3.482m.) y la Alcazaba (3.366m.) al fondo, más adelante nos topamos con el río Culo de Perro que baja encajonado en unos grande tajos y un viejo rebosadero; lo cruzamos y retomamos la vereda que nos lleva directamente al pie de las Chorreras, esta es una preciosa cascada por donde baja el agua que rebosa de las lagunas. Afrontamos la subida por la derecha de la chorrera, esta parte es muy dura, con bastante pendiente y mucha piedra suelta, no obstante, resulta el tramo más bonito del trayecto, el sonido del agua despeñándose y la belleza de ésta deslizándose sobre las rocas, harán que tengamos que parar cada diez pasos para intentar inmortalizar el momento con alguna instantánea.
Justo al superar la chorrera nos encontramos con la primera de las lagunas y la más baja de ellas, Laguna Hondera, para mí la más bonita de todas, además de la que guardo una imagen idílica, de postal, rodeada de sus borreguiles que comienzan a tomar una tonalidad amarillenta, marchita, indicando el final del verano y anunciando la inminente llegada del otoño y con él las primeras nieves. En este paraje mirando hacia el Norte, tienes a la izquierda la Loma del Mulhacén, por la que se accede al pico del mismo nombre por la Cuerda del Resuello, después El Collado y el Puntal de Siete Lagunas, luego La Alcazaba y a su falda La Loma Culo de Perro; y en medio de todos ellos La Cañada de Siete Lagunas. Una vez allí nos damos un paseo para ver algunas de estas lagunas; Laguna Hondera, Laguna del Borreguil, Laguna de la Loma Culo de Perro y Laguna de Tajos Coloraos. Pero el cansancio y el hambre hacen que paremos a dar buena cuenta de las viandas que portamos, para ello, elegimos la Laguna de la Loma Culo de Perro, que está rodeada de un hermoso y cómodo borreguil. Nos quedan pendientes de ver El Lagunillo de Tanto, el Lagunillo de Tajos Coloraos y la Laguna Altera, que es la que está más al norte y como su propio nombre indica es la más alta de las siete; quedarán para otra ocasión. Una vez saciados y descansados comenzamos el camino de vuelta por el mismo itinerario por el que hemos venido, no antes sin repostar agua en un fresco manantial de la Laguna Hondera.
Laguna de Tajos Coloraos
Conviene reseñar que la Laguna Hondera tiene, vista desde alguna de sus perspectivas, forma de perro, por cuyo “culo” sale el rebosadero de la laguna, de ahí el nombre que recibe el arroyo que serpentea valle abajo, el río Culo de Perro.
La vuelta se hace muy pesada, el cansancio, la dureza del terreno, la ganas de llegar y por supuesto el refrigerio que nos espera al final del camino hacen casi interminable el regreso…y es que Trevelez está lejos de todos los sitios…
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