Dicen que a la tercera va la vencida, y de vez en cuando se cumple. Dos veces intentamos el año pasado la ascensión al Morrón del Mediodía, y dos veces no nos dejó subir; una mala elección del itinerario, las malas condiciones de la nieve, falta de experiencia quizás... la cuestión es que se resistió.
Pero hoy, diez de Diciembre de 2011; de una vez por todas, por la ruta conocida como “la de los Morrones”, hemos hollado la tan ansiada cima. En esta ocasión el grupo es más reducido, Tania, Lukas y yo lo formamos, suficientes para la desafiante empresa que nos espera. La mañana está nubosa, incluso amenazante de lluvia, aunque las predicciones meteorológicas anuncian que el día clareará.
Salimos desde El Puerto de la Ragua donde está La Estación Recreativa, se encuentra a 2.000 metros de altitud, y está a caballo entre las provincias de Granada y Almería. Puerto este de montaña que comunica la Comarca del Marquesado del Zenete con las Alpujarras, dejando a un lado el Chullo (2.608 m.), pico más alto de la provincia vecina. A esta cota todavía no hay nieve, solamente alguna mancha cobijada detrás del algún agracejo o algún enebro.
Nada más cruzar la carretera, cincuenta metros más adelante, comenzamos a subir pegados a los pinos que tenemos a nuestra izquierda. Esta parte del recorrido se hace dura y pesada, comienzas a caminar todavía frío, agarrotado del viaje, y junto al fuerte desnivel, provoca que las piernas no respondan como uno quisiera. Con una marcha constante comenzamos a coger altura, en el primer kilómetro y medio subimos 375 metros de desnivel, por aquí aparecen las primera nieves, una fina capa que ni siquiera cubre los piornos.
En algo menos de una hora alcanzamos la cumbre del primero de los Morrones, el Morrón del Hornillo (2.375 m.), desde aquí si miramos hacia abajo podemos ver toda la Estación, además de una magnífica panorámica del Chullo y del Barranco del Granizo.
Subiendo el Morrón del Hornillo.
Coronando el Hornillo.
Continuamos caminando por la cuerda hasta el pie de una empinada y maravillosa ladera, aquí la nieve es más abundante, toda la ladera está segmentada por placas de hielo, lo que nos obliga a colocarnos los crampones, éstos cumplen perfectamente su función, la sensación de caminar sobre el hielo y quedarte adherido a él resulta difícil de explicar. Pero de los tres que formamos el grupo hay uno que no tiene crampones, aunque tiene garras, la nieve está demasiado dura, provocando que deslice y no pueda impulsarse para subir, por tanto, hay que echarle una mano y ayudarle hasta la parte final de la subida.
Subiendo la Este del Sanjuanero.
Placas de hielo.
Terminando de subir el Morrón Sanjuanero.
Al final de esta pendiente loma, se encuentra la cima del segundo de los Morrones que vamos a subir, el Morrón Sanjuanero (2.614 m.). Desde aquí ya divisamos toda la Cuerda de Fuente Fría, es una cresta por la que resulta más cómodo caminar, tiene muy poco desnivel y, aunque está un poco más cargada de nieve sigue estando muy dura y no resulta difícil transitar sobre ella. La única dificultad que tiene son un par de mojones de rocas que hay que bordearlos quedando un poco más expuesto a la cara norte, más escarpada y helada.
Una vez pasada la cuerda nos queda subir la última ladera, más tendida que la anterior, y con menos nieve. Mientras ascendemos, dejamos a nuestra derecha los Tajos del Realejo que adornan junto con el Corredor Central la cara norte del Morrón. La parte final apenas tiene nieve, al igual que toda la cara sur, está demasiado expuesta.
En la cima del Sanjuanero.
Cuerda de Fuente Fría.
Tajos del Realejo.
Finalmente alcanzamos la cima del Morrón del Mediodía (2.756 m.), las vistas desde aquí son maravillosas, el Alto de San Juan, El Picón de Jeres con el circo del Alhorí, El Puntal de Vacares, la Alcazaba o el Mulhacén, son algunos de picos de los que se puede disfrutar. También son maravillosas la vistas que hay de toda la altiplanicie del Marquesado del Zenete, tierras que en su día pertenecieron a Don Rodrigo de de Mendoza, Marqués de Zenete y del cual la comarca ha heredado el nombre. Pueblos como Aldeire, La Calahorra, Ferreira o Alquife se puede avistar desde aquí. Las vistas hacia el Sur también son esplendidas, la Sierra de Gador y el mar son algunos ejemplos.
En la Cumbre del Morrón del Mediodía.
Al fondo Alcazaba, Mulhacén y Picón de Jeres entre otros.
Tania y Lukas disfrutando de las vistas.
El Picón de Jeres con el Circo del Alhorí.
El Marquesado del Zenete.
Después de disfrutar de la satisfacción de hacer cumbre, además del premio de las esplendidas vistas, comenzamos el descenso. Lo hacemos por el mismo itinerario de la subida; bajamos el Mediodía, atravesamos la Cuerda de Fuente Fría, subimos el Sanjuanero y lo bajamos por su pendiente cara Este. Una vez abajo en lugar de pasar por el Hornillo, nos desviamos hacia la izquierda, atravesando la parte alta de Los Cirilos y bajando directos a la Estación por la caja del Barranco de Maja Caco.
Si hacemos balance, no ha sido una ruta que destaque por su dureza ni tampoco excesivamente larga, unos 10,5 kilómetros aproximadamente y algo más de 4 horas de duración, tampoco demasiado exigente, a excepción de los 800 metros de desnivel acumulado que se suben y de algunas placas de hielo que requerían tomar las precauciones pertinentes.
Como epílogo, decir, que a pesar de que hemos necesitado tres intentos para subir este pico, no nos vamos con la sensación de haber vencido a la montaña, sino todo lo contrario, agradecidos de que esta vez nos haya permitido ascender hasta lo más alto.